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Gianluca Ginoble en la ceremonia "L'Aquila, capitale italiana della cultura" el 17 de enero de 2026 (Créditos: Rai 3) |
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| El Presidente de la república italiana saluda a Gianluca Ginoble en el acto de inauguración de L'Aquila capitale italiana della cultura (Créditos: @gianginoble11) |
El mismo día de acto que acabamos de comentar, en el periódico "El Centro" aparecía un artículo de Gianluca Ginoble hablando de la ciudad de L'Aquila y del significado simbólico de su nombre. A continuación reproducimos traducimos este artículo:
L'Aquila, la ciudad que acepta la responsabiblidad de volar

En la ilustración, Gianluca Ginoble (Créditos: Il Centro)
"Los mitos no pertenecen al pasado. Siguen presentes en los asuntos humanos, dramatizando nuestras luchas interiores, alterando nuestro carácter, habitando nuestras vidas incluso cuando no somos conscientes de ello. Carl Gustav Jung dijo que "los dioses no han desaparecido, se han transformado en enfermedades": en fuerzas internas, tensiones, deseos y ambiciones que no podemos controlar ni eliminar. Los mitos, de hecho, representan formas arquetípicas de existencia: fuerzas simbólicas de las que no podemos escapar ni recuperarnos por completo. En las culturas basadas en el mito, los dioses eran inhumanos y eternos: los Inmortales, como los llamaban los griegos. Fuerzas que, precisamente por su eternidad, hicieron indelebles ciertos rasgos del alma humana. Si existe una figura mítica capaz de encarnar la tensión de la ambición, el impulso y el deseo de ascender, esa es el águila. El águila lleva consigo un nombre y un destino simbólico. Los textos antiguos la describen como un animal de temperamento ardiente y seco, con un apetito voraz, siempre asociado a contextos sagrados. No es casualidad que Juan, el más espiritual de los evangelistas, sea representado tradicionalmente por un águila: una criatura que vuela más alto que todas las demás, que mira a lo lejos, que se acerca a la luz sin miedo. El águila es portadora del espíritu en su forma más elevada. Es la ambición en su máxima extensión: sumergida por un instante en la luz brillante e inmediatamente lista para renacer, para alzar el vuelo de nuevo con el futuro aún por delante. Incluso en los jeroglíficos egipcios, la letra A está representada por un águila. No es una mera coincidencia, sino una señal. Este es el poder simbólico de una ciudad que lleva un nombre tan significativo. En esta simbolología se apoya, casi inevitablemente, el pensamiento de Franco Battiato, para quien el águila nunca ha sido una mera imagen, sino una llave de acceso. Las águilas, en su obra, evocan sin duda una canción de éxito, pero sobre todo una constelación simbólica profundamente querida para él: la de las aves, del juego de la apertura de alas, de los secretos revelados solo a quienes aceptan el riesgo de las alturas. Las águilas están destinadas a vuelos impredecibles, a ascensos repentinos, a trayectorias imperceptibles que trazan una especie de geometría existencial. Están llamadas a cambiar la perspectiva del mundo, por usar sus palabras. Caminar, para un águila, es un gesto antinatural: su vocación es volar, acercarse al cielo para intuir sus secretos. L'Aquila es la ciudad que se alza, que observa desde arriba, que acepta la responsabilidad del vuelo. Una ciudad que conoce el riesgo de acercarse demasiado al sol, de quemarse, pero que nunca abdica de su tensión hacia lo alto. Como el águila, precisamente. Y el Abruzo es una tierra fuerte y amable, que refleja este mismo arquetipo, como lo describía Flaiano: una tierra áspera, severa y silenciosa. Una región que no busca complacer, sino mantenerse fiel a sí misma. Un lugar esencial, arcaico, poco propenso a la retórica, donde el paisaje y la gente comparten la misma sobriedad. Una tierra que ha dado voz, arte, pensamiento, resistencia. Una tierra de la que enorgullecerse. Porque L'Aquila es una ciudad que ha aprendido a levantarse, a reconstruirse, a alzar el vuelo de nuevo, siempre con las alas extendidas hacia el cielo. A pesar de sus heridas, a pesar de sus dificultades, ha demostrado ser un pueblo capaz de fuerza y visión. Como su mito fundador: el águila. Siempre en vuelo. Siempre viva. Siempre con la cabeza alta."
Gianluca Ginoble
Il Centro, 17 de enero de 2026










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