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domingo, 15 de abril de 2018

Il Volo: El Brindis de La Traviata

Il Volo con Plácido Domingo que dirigió la orquesta durante 
la interpretación de Libiamo ne' lieti calici en el concierto de 
Florencia el 1 de julio de 2016 (Créditos: Il Volo music)

          Libiamo ne’ lieti calici, también conocido como El Brindis de La Traviata”, es un dúo con coro perteneciente a la ópera La traviata (La extraviada) de Giuseppe Verdi. La Traviata, ópera basada en La dama de las camelias de Alejandro Dumas (hijo), junto a Rigoletto e Il trovatore, supuso la consagración definitiva de Verdi y una las óperas más representadas de todos los tiempos. Al igual que la novela de Dumas, La Traviata es una historia de amor, pasión, celos y muerte, todos ellos temas muy queridos por el Romanticismo en pleno auge en los años de su estreno.

           La acción de La Traviata se desarrolla hacia 1850, es decir, en la misma época de Verdi. La protagonista es Violetta, una mujer de origen humilde pero muy bella que, para poder llevar una vida de lujo y placer, se había convertido en una famosa cortesana que vivía a costa de hombres ricos e influyentes. Un joven de familia acomodada se enamora de ella en la distancia y se preocupa por la salud de Violetta cuando ésta cae enferma con tuberculosis. Este joven, llamado Alfredo, tiene ocasión de conocer a su amada en una fiesta a la que acude acompañando a un amigo y, durante esta escena del primer acto, se canta el famoso “Brindis” en el cual se establece un diálogo entre Alfredo y Violetta en el que queda bastante claro el diferente concepto del amor y la vida que tienen los dos personajes. Mientras Violetta dice que “la vida es solo placer”, Alfredo, que está enamorado, contesta “para aquellos que no conocen el amor”. Cuando se quedan solos, parece que Violetta se siente atraída por Alfredo y acepta tener una relación con él, pero no está dispuesta a renunciar a su vida de lujos y diversión, tal vez porque sabe que su enfermedad acabará con su vida en poco tiempo.

En el segundo acto, Violetta ya está enamorada de Alfredo y vive con él en una casa de campo. Sin embargo, un día el padre del joven le pide a Violetta que abandone a su amante porque le está arruinando la vida. Violetta, para no perjudicar a su amado, decide abandonarlo y volver a su vida anterior. Todo esto provoca una serie de episodios de celos y dolor en ambos personajes. Violetta cae de nuevo enferma y el padre de Alfredo, corroído por el remordimiento, le confiesa a su hijo que él ha sido el culpable del alejamiento de Violetta. Alfredo, finalmente, acude a visitar a Violetta que muere en sus brazos.

La Traviata se estrenó en el teatro La Fenice de Venecia con un estrepitoso fracaso. Según la opinión del propio Verdi, el reparto no había sido muy acertado, especialmente en el caso de la soprano que, por su edad y su sobrepeso, no hacía creíble el papel de una mujer joven y delicada que moría de tuberculosis. Verdi revisó la obra y volvió a estrenarla, con nuevos intérpretes, en 1854 en el teatro San Benedetto de Venecia y, esta vez, fue un rotundo éxito.

Cuando se representa la ópera, Libiamo ne’ lieti calici es un dúo interpretado por un tenor y una soprano, acompañados en algunos fragmentos por el coro. Sin embargo, cuando se canta en recitales y conciertos, es frecuente que sea interpretado por tenores, en solitario, en dúos o en tríos. Así fue como cantaron esta pieza Pavarotti, Carreras y Domingo en sus famosos conciertos de Los tres tenores, y así es como la ha interpretado Il Volo durante su tour Notte Magica.

A continuación, se ofrece un vídeo con la actuación de Il Volo en Moscú el 18 de junio de 2017, con subtítulos en español, interpretando el alegre y famoso Brindis de La Traviata.

Il Volo durante la interpretación de Libiamo ne'
lieti calici en Moscú el 18 de junio de 2017.

viernes, 28 de julio de 2017

Gianluca Ginoble: La danza

Cartel de La danza con la caricatura de Rossini
publicada en la portada de 
Le Hanneton, 1867 (Crédits: Il Volo music)
              
           En el tour Notte magica Gianluca Ginoble interpreta una alegre tarantela titulada La danza del compositor italiano del siglo XIX Gioachino Rossini (1792-1868). La tarantela es un baile popular de origen napolitano que, en el siglo XIX, con el Romanticismo y su gusto por la recuperación de la música popular, fue cultivada por grandes compositores como Franz Schubert, Franz Liszt o Frédéric Chopin. En su forma moderna, la tarantela es un baile de galanteo y seducción entre parejas, de ritmo muy vivo, acompañado de canto. Rossini compuso La danza en 1835, con letra del conde Carlo Pepoli, y fue incluida en la colección Les soirées musicales, compuesta cuando el músico ya se había instalado en París. Se trata de una canción cómica donde se describe una fiesta en la que chicos y chicas bailan mientras coquetean entre ellos. Aunque ha sido interpretada fundamentalmente por tenores (Caruso, Pavarotti, Flórez o Bocelli), también se ha adaptado para barítonos, bajos e, incluso, sopranos.

           Rossini fue uno de los personajes más curiosos e interesantes de la historia de la música. Hijo de un músico y una cantante, fue extraordinariamente precoz, estrenando su primera ópera a los 18 años. Antes de cumplir los 25 años ya se había convertido en el compositor más solicitado de Italia, creando óperas de todo tipo, aunque destacó especialmente en el género bufo. Su obra de mayor éxito fue El barbero de Sevilla (1816) y Guillermo Tell supuso su consagración definitiva. Sin embargo, después del estreno de esta última obra en 1829, decidió no volver a componer ninguna ópera más. Las razones no están claras. Según algunos, Rossini creía que había llegado a la cima del género operístico y otro éxito no le iba a aportar nada a su carrera, mientras que un fracaso podía echarla a perder. Otros atribuyen su retirada de la ópera a la acomodada posición económica que había conseguido y otros a sus ciclos maniaco-.depresivos. Sea cual sea la causa, Rossini abandonó la ópera pero no la música: siguió componiendo obras breves, entre ellas La danza, además de dirigir varios teatros.

           En 1823 se instaló en Francia, donde finalmente murió, aunque siguió viajando a Italia y otros países de Europa durante toda su vida. Aunque abandonó la ópera siendo aún joven (37 años), nunca abandonó su segunda gran pasión: la gastronomía. Rossini era un gran cocinero y anfitrión, y eran famosas las cenas que celebraba en su casa para agasajar a sus amigos en las que servía sus platos favoritos. Nunca se dedicó profesionalmente a la cocina, pero sí se le atribuye la invención de varios platos que llevan su nombre. Al parecer, mantenía una buena amistad con famosos cocineros y les sugería recetas que luego los chefs llevaban a cabo. Era un gran amante de la pasta italiana, que dio a conocer en Europa, y sus ingredientes favoritos eran las trufas y el foie gras. Entre los platos que llevan su nombre, destacan los canelones y el Turnedó Rossini.
  
          Rossini fue, sin duda, todo un personaje que definió la vida así: Comer y amar, cantar y digerir; esos son, a decir verdad, los cuatro actos de esta ópera bufa que es la vida y que se desvanece como la espuma de una botella de champán.

            A continuación se puede disfrutar de la interpretación de Gianluca Ginoble de La danza en Moscú, con subtítulos en español.


 Gianluca Ginoble: La danza (Moscú, 18 de junio de 2017)


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